tres días en la paz. llegué al aeropuerto del Alto, justo arriba de la paz. al salir me esperaba mi tío abuelo José Antonio. tengo algo de familia por aquí porque mi abuelo era boliviano, de aquí de la paz, osea que soy un cuarto boliviano. bajando del alto, la paz se abre paso como un valparaiso pero sin mar y con el triple de desnivel. las casas de color ladrillo lo tapan todo y conquistan hasta los más remotos peñazcos de roca en los q uno pensaría imposible abrir camino. hay muchas cholas en la calle y gente vestida como para acto folklorico. creo que aquí es normal vestirse así.
las calles no tienen cartel ni sentido. mi tío va equivocándose y entrando a contramano sin mucha preocupación, más preocupación tiene de hablarme de todo lo que se nos cruza a la vista. el camino estuvo conversadísimo, él no paró de hablar ni yo de preguntar. no dejamos esquina sin descripción ni grafiti politico sin explicación. se ve harto rayado 'no + tarifazo'. el tarifazo es cuando suben la tarifa de algo, como con la bencina en chile ahora mismo. harta protesta también aquí x la bencina, está la caga porque parece que el presidente de turno ganó prometiendo bencina para todos, pero cuando ganó, en vez de traer bencina, trajo un combustible dudoso del que nadie sabe ni de donde viene ni como lo pagó, y que está cagando los motores de todos los autos del país. mi tío dice que los nissan resisten bien, aunq yo no se... porque igual demoró como 5 min en prender el suyo.
mi tío me cuenta que aquí es rito casi obligatorio sepultar un feto de llama en los cimientos de tu casa, para q no se caiga, para buen augurio. me cuenta que también se hace con humanos, se sepultan, que se sigue haciendo, que en general pescan a borrachos o indigentes. lo de la llama es legal, y de hecho venden los fetos en los mercados, pero lo de los humanos no. almorcé con mi tío y su familia y después viré hacia mi hostal, en el centro de la paz. y que decir del centro... un caos. en la paz las esquinas y las plazas están llenas de gente. hay como tres carros de comida por cuadra. hay trafico y hay bocina. hay mercado ambulante por todos lados. hay locales de fotocopias pero que en verdad venden anticuchos. no hay berma sin una chola vendiendo pltáano o papaya, o empanadas, o panes o salteñas por la mañana (según yo las mejores empanadas de latinoamérica), o sopa de fideo, o quizá un queso fresco. aquí los locales comerciales son decorativos, el comercio real sucede afuera.
aquí no queda más q ser una hormiga más de la colmena. a mi que siempre me ha gustado la multitud, esta urbe que hierve me encanta. me siento como en casa. el planeta esta sobrepoblado, somos muchos, así que mejor hagámonos cargo. aceptemos que, al menos desde lejos, somos unos insectos. yo me imagino que los alien nos podrían estar observando desde arriba como nosotros a las cucarachas o a las larvas. quizá sienten asco de las muchedumbres caminando a paso apurado en hora punta. quizá les damos tripofobia. pero nosotros no nos tenemos que dar asco, es lo que hay, rehuir a las multitudes y irse a vivir al campo no es una solución viable para todos, de partida cagaríamos el campo. viéndolo así, las ciudades son una solución para cuidar el mundo, las ciudades nos confinan a lo urbano y dejan que el resto del mundo respire un poco más. casi que nos merecemos a las ciudades... y bueno, a mi por suerte me gustan
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