demoré dos días en llegar a rurrenabaque desde la paz, y varios días más en llegar de rurre a brasil. el país está sumido en protestas que se manifiestan sobretodo a través de bloqueos en las carreteras principales. en la paz es donde la cosa está más brígida, están bloqueadas todas las carreteras principales hacia todos los puntos cardinales, así que supongo que la única forma de salir por tierra es atreverse a adentrarse hacia los bloqueos: tomar un transporte hacia el primer bloqueo, cruzar a pie, y conseguir otro transporte al otro lado del bloqueo. y luego repetir lo mismo con el siguiente bloqueo, y con el siguiente, y con todos los que le sigan.
en lo personal, ya no sé que hacer. luego de dos semanas en la paz ya la vivo como un local, ya tengo mi café, ya me se las calles, ya subí las montañas del lugar. en general me gusta vivir las ciudades así, sin la prisa turística, pero dos semanas ya son suficientes y mas bien ya estoy ávido por moverme en el mapa. muchos 'ya'. 'ya', 'ya', 'ya', asi que con leve desesperación me voy a la terminal de Minasa. la terminal queda en un barrio alejado del centro pero no por eso menos bullicioso. de camino, me bajo de la micro varias cuadras antes para vagar un poco por el comercio callejero. compro unas peras para el viaje, un queso y un pan. sin querer entro a uno de los terminales de hoja de coca de la paz. doy un paso hacia adentro del galpón y lo primero que noto es el cambio de aire. hay un profundo olor a hoja que te mece y te vuela. pero el galpon, sin embargo, es todo menos tranquilo: hay gente cargando sacos enormes de hojas para acá y para allá, cholas pesando las hojas y sacando cuentas estratosféricas, todos con prisa, y todos masticando la coca, con el 'bolo' acumulado en el cachete.
en el terminal me embarco en la primera furgoneta hacia el norte, hacia los yungas. me dicen que no llega, y les digo que hasta donde llegue, que me da lo mismo. la furgoneta logra recorrer como tres horas de viaje, lo que basta para subir a los 4500 hasta el portezuelo que separa el altiplano de la selva, y para volver a bajar, adentrándose en la jungla hasta los mil metros, a un lugar llamado yolosita. nada mal: yo quería venir a la selva, y la furgoneta me dejó en la selva. me dejó en medio de la nada, a la mitad de una carretera bloqueada, pero en la selva al fin y al cabo.
la anatomía del bloqueo en yolosita es curiosa. los primeros metros de caminata transcurren entre autos abandonados y piedras y ramas que alguien ha puesto en el camino para dificultar el paso. quizás es medio kilómetro de autos abandonados, de buses que no se pudieron dar la vuelta y de los que ya cuelga ropa, osea que ya los habitan, ya hay gente que se resignó a moverse. pero estos autos no tienen pinta de ser el bloqueo. tienen mas pinta de consecuencia, de periferia. pero no lo sé. para los que empezamos a caminar pal norte, estos autos son solo un preámbulo. en algún punto después de los autos tirados empiezan a aparecer los camiones. decenas de camiones, y todos abandonados, los camioneros no están. por ahora el bloqueo no tiene más presencia humana que la de nosotros, los que caminamos para atraversarlo, no tiene *habitantes*, pero la forma en la que los camiones están orquestados, estratégicamente ladeados para impedir el paso, delata una organización. se podría imaginar que un bloqueo es un punto en donde los campesinos hacen una barricada, pero esta realidad es mucho más brigida. pasados los camiones se abre una carretera limpia, libre de autos hasta la próxima curva, y llena de caminantes que van y vienen. es como una película distópica. algo tiene que haber más adelante, porque no hay autos. solo queda caminar y averiguar.
más allá llego a un puente, y al otro lado del puente hay un montón de gente. aquí si hay barricadas, y también hay campamentos, puestos de comida, música, círculos de gente discutiendo, humos varios, plantas, y rocas esparcidas por toda la calle para bloquear el paso a cualquier cosa mas grande que una persona. entre todo el caos hay un pequeño cordel perdido, al que ya nadie le presta atención, pero que cruza la carretera de un lado a otro y que obliga a subir un pie y luego el otro para pasar. me pregunto si éste cordel habrá sido el inicio del bloqueo. y es que además, del cordel hacia allá la experiencia es simétrica: gente webiando, luego gente caminando, luego camiones abandonados, y luego autos tirados. en fin, mi día transcurrió así, entre quizá tres o cuatro bloqueos más...